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Londres gira su mirada con respeto, cuando no miedo, hacia Manchester. El Chelsea balbucea, el Tottenham se enreda y el Arsenal vive sus peores días de los últimos tiempos, sometido a los rigores de las circunstancias adversas. El fino cañón ya no asusta. Antiguamente era un arma pesada, hasta tal punto que los rivales acuñaron una canción con trasfondo burlesco, para ofender a los londinenses: “Boring, boring, Arsenal” se oía en las tribunas rivales, en respuesta al aburrido juego que practicaba el equipo de Highbury.
Los gunners tomaron su apodo a finales del siglo XIX de la fábrica de armas que empleaba a sus fundadores. El cañón que adorna la pechera de la zamarra inmortaliza los orígenes de un club que siempre ha sido singular. Pionero del profesionalismo, de la mano del mítico Herbert Chapman, el mánager que impulsó al conjunto londinense a la cúspide. Él siempre fue por delante. En los años treinta del siglo XX el Arsenal reinaba en Inglaterra, como lo hace ahora la ciudad de Manchester. Fue su edad de oro.
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El fútbol se para. Ya era hora de que los agentes del balompié se pararan a pensar un poco, para preguntarse: “¿cómo es posible tamaño desastre?”. Y los aficionados, corazón palpitante del tinglado, quedan al margen como paganos colaterales. Pensándolo bien, también tienen que ver con el desaguisado. Aquí sólo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena.
Primero fue el plan de saneamiento, en los albores del Mundial’82. Había que limpiar las maltrechas cuentas y remozar los estadios para la Copa del Mundo. Luego, llegaría la Ley de Sociedades Anónimas, como panacea a tanto desmán. Pero el resultado es indignante: el fútbol español debe 4.000 millones de euros. En el horizonte asoman acreedores de todos los colores.
La Liga de Fútbol Profesional (LFP), ente que engloba a la patronal, está indignada con la decisión del cuerpo que aglutina a los principales actores del negocio, léase Asociación de Fútbolistas (AFE). A los rectores de los clubes les parece injustificable que los futbolistas convoquen una huelga.
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- 4.667 / 6
El fútbol es un juego opinable donde lo único indiscutible es el resultado. Si usted junta en el mismo equipo a Xavi e Iniesta puede transformar al Messi de Argentina (ningún gol en los últimos dieciséis partidos oficiales) en el jugador más decisivo del mundo, o incluso adentrarse en el terreno de los milagros y hacer campeona del mundo a una selección históricamente calamitosa como la española. Son números, pura ciencia.
Su forma de ganar no es una forma más, y ahí radica la evolución: hace ya décadas que no se recuerda un equipo como este Barca, que gana y te lo explica, que convierte finales de Copa de Europa en un puro trámite. Y es que encarnan un fútbol superior. Durante las dos ultimas décadas, los entrenadores con nuestra vanidad y las universidades con sus pulsómetros secuestramos el fútbol para que se pareciera a lo que nosotros sabíamos. Así, necesitábamos soldados obedientes para ejecutar nuestras ideas, para reducir al contrario, para garantizar el orden. Fue una época de un fútbol plano, chato, sin vuelo, sin juego. Un fútbol de cementerio, un juego con zombis. Xavi, Iniesta y Cesc devuelven el fútbol al pasado para ser modernos recogiendo el testigo de Platini, Falcao, Schuster, Sócrates, Hoddle, de un fútbol y de un talento siempre superior a cualquier idea de un entrenador.




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Un entrenador me comentaba hace poco que cada vez se enseña menos al futbolista y lo que prolifera en su oficio es la figura del alineador. Reflexionando sobre el comentario, hay que convenir que la enseñanza no debe terminar en un punto concreto: el aprendizaje no tiene fecha de caducidad. La formación es contínua; no finaliza con la llegada a la élite. El entrenador debe observar y aplicar sus conocimientos en la mejora constante del futbolista, que redundará en el fortalecimiento del equipo. Para ello hace falta dedicación y tiempo, obviamente. Pero el concepto del tiempo en el fútbol ha cambiado de unos años a esta parte. El resultado más inmediato traza el camino. “Hay que ganar como sea”, se escucha de forma incesante. Bajo esa premisa, elegir a los once más idóneos puede ser la prioridad del responsable técnico. Y como su futuro está estrechamente ligado a los resultados, evidentemente aspira a tener los mejores futbolistas posibles para entrenarlos pensando en el siguiente partido. Las urgencias dificultan la labor del entrenador.
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- 2.75 / 4
El juego gravita sobre un eje fundamental. Un día alguien lo llamó pivote. Como el wishky, pronto pasó a ser doble. Y cuando se trataba de tres ejes, le empezaron a decir trivote. Horror. El medio centro de toda la vida ha adquirido una naturaleza definida en los últimos años. Bajo el manto del “fútbol moderno” comenzó a tomar fuerza, para convertirse en moda, la figura del volante tapón.
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Cuatro años después vuelve a Primera el equipo de Córdoba. Ricardo Zielinski es su entrenador. Ha dirigido a más de una docena de equipos en Argentina, y nunca se había visto en una de estas. Belgrano pasará a la historia como el equipo que le dio la puntilla a River. Todo el mundo habla del Millo, de su descalabro, de las consecuencias. La pena, la angustia y la bronca de sus aficionados es proporcional a la alegría que vive la familia de Belgrano. Porque Córdoba es una provincia eminentemente futbolera. Como Buenos Aires, o más, si cabe.
Ricardo Zielinski hace pocos meses servía copas en su bar de Lanús. El DT de Belgrano es un amante del heavy-metal. En su guarida siempre suena Deep Purple; Smoke on the water por bandera. Y heavy fue la que montó su equipo el pasado domingo en el barrio de Núñez, la casa del equipo que más títulos nacionales ostenta en Argentina. Belgrano le dio el último empujón a River; pero no fue el responsable, ni mucho menos, del descalabro del equipo presidido por Daniel Passarella. Los aficionados de River no daban crédito a lo que estaban viviendo; pero aquello se fue gestando durante mucho tiempo.
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- 2.6 / 5
Los cármenes de Granada, patios interiores de influencia árabe, despiertan risueños, rebosantes de hiedra y azalea. Todos los caminos llevan a la Alhambra, imponente fortaleza de sueños y cuentos de mil y una noches. Parada indispensable, antes de poner rumbo al gran patio comunitario, recinto de sentimientos frustrados durante décadas, que ahora celebra la vuelta de su equipo de fútbol a la máxima categoría. Los Cármenes rezuman aroma de Primera.
El Granada CF, equipo rojiblanco de líneas horizontales, vive una especie de sueño imposible: ha remontado dos categorías de forma consecutiva. Hace pocos años tenía que cargar con su aura maltrecha por los campos de la provincia, y la cruz que suponía, de repente, vivir a la sombra del Granada 74, el equipo que asomó en 2ª A tras comprar la plaza del Ciudad de Murcia.
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- 4.333 / 3
El fútbol es un medio de encuentros y desencuentros constantes. El resultado final, en forma de conquista o decepción, y el adiós sentido del futbolista o entrenador de turno moldean las emociones en un espacio voluble. Quien más quien menos tiene un plan de carrera, con expectativas de gloria y títulos. ¿Quién no quiere mejorar deportiva y económicamente?
Este año se está extendiendo un fenómeno, hasta la fecha, poco habitual. Que un entrenador quisiera romper un contrato para irse a otro equipo no era muy normal. Jose Mourinho lo hizo la pasada temporada, cambiando la dirección del Inter por el Real Madrid, con un cuantioso traspaso por medio. En las últimas semanas hemos visto más casos de entrenadores que cambian de equipo con contrato en vigor: Luis García Plaza cambió el Levante por el Getafe, Philippe Montanier abandonó el Valenciennes para fichar por la Real, Marcelino García Toral aterriza en Sevilla rompiendo su contrato con el Racing, Francis Gillot ha pasado del Sochaux al Girondins… Y en estas, el catalán Roberto Martínez, entrenador del Wigan, rompe todos los moldes.
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- 3.333 / 3
Philippe Montanier, finalmente, entrenará a la Real después de un proceso de negociación controvertido. Ha firmado para las dos próximas temporadas con el club txuri-urdin. Sería bueno que durara más tiempo, porque la apuesta por el técnico normando no puede estar supeditada única y exclusivamente a los resultados. Es el mejor camino para implantar una idea de juego atractiva e interesante que aglutine todas las sensibilidades. Raynald Denoueix cumplía ese perfil cuando vino, pero duró lo que duró. Un hombre cuya aportación al Nantes, una de las escuelas con mayor pedigrí en el mundo del fútbol, resultó ejemplar y exitosa. Hoy en día, desgraciadamente, el Nantes malvive en Segunda división por mor de los númerosos errores que ha cometido desde que despidiera a Raynald Denoueix después de conquistar su última Liga.




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Es imposible entender lo que está haciendo la Real en los últimos días. Las informaciones que van saliendo dejan, a cada instante, en peor lugar a la institución. El club, o ha pecado de ingenuo, o piensa que los demás lo son. Después de palpar el malestar del presidente del Valenciennes, al haber negociado con su entrenador tres días antes de jugarse la supervivencia en la L1 (noticia desvelada por L’Equipe el pasado domingo), alguien deja caer que la Real no se reunió con Philippe Montanier en Paris, que el interlocutor era otro. Todo esto para apaciguar el enfado del presidente Francis Decourrière, y facilitar la salida de Montanier con dirección a la Real. Visto los acontecimientos, bastante hace el mandatario del Valenciennes en dejar salir a su entrenador, previo pago de 500.000 euros (El Levante le pide un millón de euros al Getafe para liberar a Luis García Plaza).
Montanier tiene contrato en vigor, y el fútbol bastante complejo y enrevesado es de por sí como para no tomarse en serio detalles como este. El propio entrenador francés anunció a su plantilla y cuerpo técnico nada más terminado el encuentro del domingo ante el Niza que tenía una oferta de la Liga española y quería cambiar de aires. Su presidente fue el último en enterarse. La Real y Montanier se han equivocado en esta historia al comenzar los acontecimientos por el final.
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Quizá a estas horas, cuando las palabras tomen acomodo, la Real tenga ya nuevo entrenador en la figura de Philippe Montanier. Un técnico francés, con una interesante progresión, muy considerado en el fútbol galo. Es el entrenador que quiere la Real, después de haber intentado fichar a Marcelo Bielsa. Pero Montanier no estaba solo en la lista de pretendientes. El club también había hablado con otros dos técnicos franceses: Paul Le Guen y Elie Baup. Ambos, con Marcelo Bielsa, tienen una cosa en común: son agentes libres. No tienen contrato con ninguna otra institución, por lo que disfrutan de total libertad para negociar su futuro sin rendir cuentas a nadie. No es el caso de Philippe Montanier. El técnico normando pertenece a la disciplina del Valenciennes, club de la L1, con el cuál tiene contrato hasta 2012. La situación es clara: la Real ha elegido a su entrenador para la próxima temporada, Philippe Montanier, pero no lo puede fichar hasta que llegue a un acuerdo con su actual equipo, el Valenciennes; y hasta que eso no ocurra el club txuri urdin no podrá formalizar la contratación de su nuevo técnico.




- 3.5 / 2
El Deportivo ha dejado huella. Es la sensación que deja tras veinte años de vaivenes por la Primera División. Nuestra generación nunca había visto al conjunto gallego en la máxima categoría hasta los primeros noventa. Los goles del Deportivo se habían acomodado en la Segunda, y cada vez que marcaba Traba, allá por los ochenta, el salto de categoría se presumía más cercano. Y llegó un día, de la mano del entrañable Arsenio, para resistir en primera instancia un salto nada fácil, y crecer más tarde por la senda del éxito. Futbolistas como Josu, Martín Lasarte, Sabin Bilbao, Santi Francés, Jon Aspiazu, Fran, José Ramón, auparon al conjunto coruñés a la Liga para convertirse en pocos años en el más grande de los pequeños.




- 3.5 / 4
El graderío palpitaba. Retumbaba por momentos. El Westfallen Stadion resistió a las emociones extremas, porque es un gran escenario, acostumbrado al rugir de la hinchada, y en sus entrañas el fútbol se convierte en aventura. Hay que ver el espectáculo que supone observar repletas las imponentes gradas del estadio más grande de Alemania.
El Liverpool, vencedor de todo menos la Premier League aquella temporada (2000/01), se enfrentaba en la final de la Copa de la UEFA a un equipo sorprendente, que hasta la final había vestido de rosa. Alguien lo bautizó como Pink Team. Faltaba ponerle la guinda a una aventura de fábula, y para la ocasión diseñaron una elástica curiosa. Viendo los colores de la misma, parecía la zamarra del Boca Juniors, reputado equipo de la célebre barriada bonaerense. ¡Qué tendría que ver todo aquello con el equipo de la Bombonera! Quizá el espíritu de conquista. El asalto a algo impensable que no imposible.
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- 4.75 / 4
Qué bonitas son las palabras cuando suenan bien y qué traicioneras cuando el trasfondo lleva consigo la controversia, capaz de provocar un desencuentro difícil de arreglar. Criterios y sensibilidades a flor de piel se cruzan en la tempestad. En este entuerto se podría decir aquello de “al principio fue el balón”, para terminar añadiendo “y los criterios desataron la tormenta”.
Francia vive estos días sumida en una gran contradicción. La pasada semana el diario digital Mediapart se hacía eco de los contenidos de una reunión de la Dirección Técnica Nacional (DTN) que tuvo lugar el pasado 8 de noviembre, en la que estuvo presente, entre otros, el seleccionador francés Laurent Blanc. En esa reunión se habló sobre la posibilidad de cambiar los criterios de detección de jóvenes futbolistas entre 12 y 13 años que ingresan en los centros de formación futbolísticos, para mitigar, en primera instancia, lo que para los miembros de la Dirección Técnica Nacional es un problema:los futbolistas africanos que cuentan con doble nacionalidad. Nacidos en Francia, descendientes de inmigrantes, completan su formación deportiva y académica en el país galo, y algunos, no todos, deciden defender los colores del país que vio nacer a sus padres. A botepronto se me ocurren dos casos de futbolistas en activo: Fréderic Kanouté juega con Mali y Marouane Chamakh es internacional marroquí. Formados en las canteras de Lyon y Burdeos, respectivamente. Sin embargo, una gran cantidad de futbolistas de origen africano (subsaharianos y magrebíes) decidieron y deciden vestir la camiseta de Francia. Hay cantidad de casos, todos ellos futbolísticamente muy reconocidos: Zidane (de origen Kabil); Ribéry, Nasri y Benzema (descendientes de argelinos); siguiendo por Mandanda, Sagna, Clichy, los Diarra, Malouda… Curiosamente, los dos futbolistas más grandes que ha dado el fútbol francés, Michel Platini y Zinédine Zidane podrían haber jugado con Italia y Argelia, pero eligieron hacerlo con Francia. Raymond Kopa (su verdadero apellido era Kopaszewsky) era de origen polaco y es una de las grandes leyendas del hexágono futbolístico.
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- 3.4 / 5
Un virus tremendamente dañino se ha instalado en el planeta- foot. Lo abarca todo. Se ha producido una desconfiguración por medio de interferencias que intentan anular el juego, elevando el ánimo colectivo a un estado de excitación e histerismo insoportable. En esta eterna lucha por la hegemonía futbolística, se han desatado las hostilidades más peligrosas, insalubres para el propio fútbol y el reconocimiento de los valores.
El Real Madrid siempre vivió para ganar. El FC Barcelona, sobre todo de un tiempo a esta parte –lleva camino del cuarto de siglo- principalmente se preocupa de jugar para ganar. Un buen día encontró su credo particular, cuyos dictados están esculpidos con letras profundas en los cimientos de la Masía. Este proceso ha llevado muchos años de formación, trabajo y dedicación. En el fútbol, como en la vida, lo más difícil es crear una obra, mimarla contra viento y marea, para intentar mejorarla, adaptarla a los tiempos y seguir desarrollando la idea. Estropearla no cuesta tanto.
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- 4 / 4
“Goool de la Real, Goool de la Real…” gritaba la voz entrecortada de Josean Alkorta. Recuerdo el abrazo de los jugadores detrás de la portería de Castro, escenificando la explosión de un sentimiento desbordado. 15.000 incondicionales les acompañaban en las gradas en su día más grande. Porque fue un acontecimiento único, irrepetible, por la intensidad del momento y la dificultad de la empresa.
Ganaba el Sporting por la pericia de su peculiar mediocampista Mesa. Se agotaban los segundos y la angustia tomaba cuerpo, una vez más. Un año antes fue enorme la frustración al perder la Liga en el Sánchez Pizjuán. Entonces el verdugo se llamaba Bertoni, un internacional argentino que perforó la meta de Luis Arconada en dos ocasiones. Quebraba la increíble racha de 32 partidos sin perder, justo en la penúltima jornada liguera, en el campo del Sevilla, y aquel resultado facilitaba el título al Madrid. Un golpe duro.
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- 3.6 / 5
La batalla táctica del centro del campo se decidirá por el duelo Busquets-Özil y el acierto de la pareja Villa-Pedro
Después de protagonizar una inversión multimillonaria, habrá que preguntarse si lo único que puede hacer el Madrid, el equipo más caro del fútbol, para aspirar a derrotar al Barcelona es esperar a que este se equivoque y a dejar la hierba alta. El plan del Madrid es intentar hacer peor a su rival. Es lícito tratar de que el Barça no pueda hacer su juego, pero no está a la altura de la inversión realizada no mostrar señas de identidad propias y esperar que un saque de esquina, o una falta, le dé el éxito. Es de gran mérito fichar a los mejores del mundo para que se esfuercen en jugar tan mal... ¿Tanto gasto en fichajes para esto? Se supone que todo un Madrid con más de cien años de historia y nueve Copas de Europa debería hacer frente a sus desafíos con las armas propias de su pedigrí.
Con este plan, ¿qué futuro le espera al Madrid? ¿Qué le va a quedar después de Mourinho? Cruyff generó un estilo que ha puesto al Barça en situación de ganar. Critico que un club tan grande y con tantos medios se quede en eso. Claro que es lícito y razonable destruir por completo el planteamiento del rival, pero ¿el Madrid solo puede hacer esto?




- 4.25 / 4
Parece que no fue aquí. No debió de ser la selección española, y por ende el fútbol del Barça, la que se ha proclamado campeona del mundo al mismo tiempo que se convertía en la envidia y la admiración del planeta fútbol. Será por la misma razón que provocó que antes de la irrupción de los éxitos se reivindicaba con furor la vuelta de la furia, y debe ser por ello que se vive con tanta incomodidad con el nuevo estatus y el nuevo estilo.
Conviene no olvidar que todo esto lo trajo un holandés (no por azar) como Cruyff y pudo desarrollarse en el territorio de España más cercano a Europa. Será casualidad.
Se suele tildar de caverna a la voz de lo rancio, pero si del fútbol español hablamos, caverna y poder están en el mismo sitio y en amable armonía: ahora sabemos que Mou no fue fiel a sí mismo en la famosa manita, y que ha decidido volver a lo práctico para así acabar de una vez con el cuento catalán. La solución no es otra que la de siempre, y pasa por la seguridad que les produce medir a los futbolistas al peso, cuanto más grandes mejor, para acabar sentenciado con ignorante seguridad: «La solución pasa por Pepe de mediocentro».




- 4.75 / 4
Como el ciclo lunar, así transcurre la temporada de la Real. Arrancó en cuarto creciente, lució redonda y dichosa durante varios meses, y se durmió en los laureles.
Cuando el conjunto txuri-urdin volvió a Primera, lo hizo entre vítores y loas, como 43 años antes en Puertollano. Pero la temporada en Segunda fue muy sinuosa, con lagunas importantes en aspectos del juego. Sobre todo lejos de Anoeta. El equipo estuvo prácticamente una vuelta entera sin ganar a domicilio, y hasta cerrar virtualmente el ascenso en Cádiz, había que remontarse al último partido de la primera vuelta fuera de casa, en Balaídos, para recordar una victoria lejos de casa. En Vigo la Real ganó por la mínima a un equipo que disputó toda la segunda parte con diez jugadores, y un futbolista de la plantilla txuri-urdin reconocía que “nos han pasado por encima. Entraban por todas partes, sin manera de poder pararlos…”. Fue la tónica de la segunda vuelta, felizmente resuelta, pero con momentos de incertidumbre a la hora de enfilar la recta definitiva. Recuerdo aquel partido en Anoeta ante el Villarreal B, aclarado muy al final con un gol de Mikel González, y visualizo la cara de los dirigentes en el preciso instante que el colegiado pitó el final del encuentro. Luego llegaría la victoria en el Ramón de Carranza y el remate, en la penúltima jornada de Liga en Anoeta, ante elCelta. Fue una vuelta llena de aristas.
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- 3.667 / 3
Egunsenti esna berriaren moduan sartu zen gure etxean udaberriko egun eguzkitsu batean. Hilabete zen begiak zabaldu zituela. Txuri-beltza. Bizkorra eta polita. Hain zen txikia, ezen balkoira atera eta zirrikitu batetik behera erori baitzen. A zer sustoa! Korrika batean jaitsi nintzen behera, txiki-txiki eginda izango zen beldur. Gomazkoa ote? Urratu bakar bat ere ez! Bezperan Bordelen izan ginen, UEFAko finala ikusten: Girondins-Bayern Munich. Egun osoa lanean eta biharamuna astuna suertatu zitzaigun, bera iritsi zen arte. Orduan argi berezi bat piztu zen gure etxean. Familia handitu zen bat-batean.




- 5 / 3
España, actual campeona de Europa y del Mundo, vive una curiosa contradicción. Una cosa es tener una brillante generación de futbolistas, que coinciden en el tiempo, con una idea futbolística implantada por un heterodoxo en Barcelona hace 23 años, y que con el tiempo ha terminado calando en técnicos que han recogido el guante. Ellos rompieron las cadenas y la vieja furia pasó a mejor vida. El talento se ha impuesto al régimen visceral, pero ahora el fútbol tiene una ardua tarea para poner el edificio en orden.
Todo el mundo mira a los resultados. Cuando se gana, cuando hay algo grande que celebrar, cuando desaparecen las penas, se olvida todo lo demás. Tradicionalmente el triunfo lo ha tapado todo; de la forma sólo se preocupaban los herejes. Ahora existe otra cultura; una cierta sensibilidad a la hora de repartir méritos. La gente disfruta con el fútbol, más allá de la victoria o la derrota. Uno se acuerda del discurso del viejo y entrañable Zdenek Zeman, el irreverente entrenador checo que ha vuelto al Foggia para intentar devolver la alegría a la gente. El fútbol no deja de ser un divertimento. España, la Liga española, ha alcanzado la excelencia futbolística, pero detrás del espectáculo, del comportamiento de los futbolistas, de la idea futbolística, hay una estructura organizativa ruinosa.
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- 3.6 / 5
Los futbolistas se mueven al unísono y corre la pelota, buscando el resquicio definitivo… Podría ser un buen punto de partida para una secuencia más de un partido cualquiera. ¿Qué diría la pelota si pudiera expresarse y hablara de sensaciones? Es el secreto mejor guardado del fútbol. Siempre hablan los resultados. A partir de ahí se pretende explicar todo. Detrás de un resultado hay sentencias lapidarias. Partes de verdad y mentira. Demasiados tópicos. Ay si hablara la pelota…
Rui Faria es el preparador físico del Real Madrid; la mano derecha de José Mourinho. En su primer día en el Inter, los periodistas le preguntaron por qué los jugadores no hacían carrera continua: “Por la misma razón por la que los atletas no juegan al fútbol y no se entrenan con balón”, respondió. Cuando un equipo funciona, gana, y la gente es feliz, nadie repara en el estado físico de los futbolistas. Los goles, los puntos, la euforia, hablan por si solo. Todo marcha. Independientemente de los kilómetros que realice el futbolista en un partido, de la fluidez del juego, de la resistencia que ha opuesto el rival… independientemente de todo.
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- 2.667 / 3
Un ligero temblor recorre las arterias de Madrid y Barcelona. Ambos se ven dirimiendo el pase a la final de Wembley en una hipotética semifinal. Pero para ello tienen que superar una barrera. ¿Fácil? Difícil? Son unos cuartos de final de la Copa de Europa. A estas alturas nada es sencillo, pero después de seguir la competición al dedillo, y con el desarrollo de los octavos en la retina, se antoja probable un Madrid-Barça en semifinales. Ambos jugarán contra las dos grandes novedades del torneo a estas alturas: Tottenham Hotspur y Shakhtar Donetsk. Dos equipos muy buenos, frescos, atrevidos, y con ambiente de altura.
Por otra parte, veremos un Chelsea – Manchester United fratricida. Ninguno de los dos está ahora mismo en su mejor momento. Pero será un gran placer ver la reedición de la final de 2008 a doble partido. Y, finalmente, un Inter – Schalke 04 que parece gris, de apariencia indigesta, pero apasionante también. Se juegan los cuartos…
Real Madrid – Tottenham Hotspur
El equipo londinense quiere instalarse en el big-four de la Premier League de forma estable y disfrutar con mayor asiduidad de la Copa de Europa. Es un club en crecimiento. Tras una larga travesía por el desierto, después de los grandes momentos vividos en los años 60 y 80, el entrañable equipo de White Hart Lane se encuentra en el lugar central del escaparate futbolístico continental. Recuerdo, hace muchos años, una eliminatoria de la Copa de la UEFA entre estos dos equipos. El Madrid acudía a la callejuela del ciervo blanco con la necesidad de ganar a un equipo imbatido en casa desde tiempos inmemoriales. Y ganó con un gol de Míchel.
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- 3.5 / 4
El fútbol francés, interesante referencia para los amantes del balompié, vive un momento de cambio en la zona noble. Encabezan la tabla dos equipos de la periferia lejana. Para dar con el primero hay que tirar al extremo norte; y su delfín se encuentra en Bretaña. Siempre con un ojo puesto en los centros de poder (léase Lyon, Marsella y París; con los clásicos Burdeos y Mónaco en horas bajas); este año pintan cambios en la jerarquía del hexágono futbolístico. Podríamos hablar, y mucho, del representante bretón, Rhoazon (Rennes en francés); pero hoy nos centraremos en el líder de la Ligue 1: el Lille.
El pasado domingo se jugó en Francia un partido que puede marcar el desenlace final del campeonato. El volcán del Vélodrome marsellés recibía la visita del Lille, el excelente equipo del norte galo, poco habituado a las alturas. Quedan suficientes partidos hasta el final del torneo para suceder cualquier cosa, pero, dependiendo del resultado, el partido entre el vigente campeón, Olympique de Marsella, y el aspirante más reputado, el Lille, contenía tres lecturas posibles: un triunfo local haría bajar de la nube al irreverente, un empate dejaría las cosas como estaban, con beneficio para el Lyon y el Rennes; el triunfo visitante, por el contrario, supondría la prueba definitiva del aspirante que se convierte en mayor de edad. Y se dio el tercer supuesto.
Vivir un partido en Marsella es toda una experiencia. El Vélodrome es un estadio singular, por su fisonomía y por el calor del público. Gente apasionada, de sangre caliente y multicolor. Las gradas asoman pintadas con tonos blancos, ocres, y piel más oscura. Es un caleidoscopio de sentimientos en pos de un equipo que levanta pasiones: el OM. Es el vigente campeón, un equipo sólido, sin demasiadas alegrías; un grupo orgulloso, alentado por una masa en estado de ebullición. Allí asomó el domingo el Lille, con su magnífico entrenador Rudi García a la cabeza, dispuesto a cambiar el rumbo de la historia.
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- 3.4 / 5
Un concurso cualquiera lanza la primera pregunta. Animales competitivos. ¡Tiempo! Veámos: carnero, caballo, león, tigre, leopardo… Y de repente alguien grita desde un rincón: ¡Messi! Y yo añado a Raúl. Bestias competitivas.
Leo Messi está en pleno esplendor y acudió una vez más al rescate de su equipo en un partido difícil, de los que marcan las verdaderas distancias en un campeonato. El argentino coronó una excepcional maniobra del multiusos Adriano Correia, lateral diestro en Mallorca, ayer en el costado izquierdo. Lo de Messi va in crescendo; lo de Raúl es cuarto creciente sin solución de parada.
Va para dieciséis años desde que le viéramos debutar en Zaragoza con aquella sucesión de ocasiones marradas ante Andoni Cedrún. 15 temporadas en el Real Madrid, con el siete a la espalda, sin ser ni el más rápido, ni el más fuerte, ni el mejor dotado técnicamente, ni el más plástico… Simplemente Raúl, el más listo de todos: el mejor competidor posible.
Con tres Copas de Europa a sus espaldas, entre otras cosas, y un registro de goles incalculable, declinó la comodidad de ser embajador del Madrid en activo, con un contrato superlativo. Quería seguir compitiendo a sus 33 años. Quería seguir jugándolo absolutamente todo, como Messi o Cristiano. Y viendo que en Madrid eso iba a ser poco probable, agarró su baúl y se marchó a la cuenca del Rühr,para enrolarse en las filas de un equipo industrial: el Schalke 04. Allí, como en sus quince temporadas vestido de blanco, nadie le discute nada. En Gelsenkirchen, cualquiera que hable de fútbol tiene que refererirse obligatoriamente a Raúl, el jefe del equipo. Ayer dio una muestra más de su afán competitivo.
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- 3.5 / 4
Un talento de 17 años está llamando la atención en Paraguay. Es Juan Iturbe. Juega como volante en el Cerro Porteño de Asunción. Fue una de las sensaciones en el recién disputado Sudamericano sub’20 de Perú. Iturbe cuenta con doble nacionalidad: argentina y paraguaya. Sus padres nacieron en la tierra de los guaraníes, pero tuvieron que emigrar a Argentina en busca de un futuro mejor. Allí nació Juan, el talento emergente del futbol sudamericano. Un día, la familia volvió a su país de origen, y a partir de entonces han vivido en Paraguay. Sin embargo, Juan Iturbe se decantó por defender la albiceleste de Argentina.
Iturbe tiene traza importante. Encara y rompe cinturas por arranque y habilidad. Los dirigentes argentinos no dudaron en reclutarlo, a pesar de haber jugado anteriormente con la camiseta de Paraguay. Aprovecharon un episodio de rebeldía del joven talento, que desertó de su equipo, Cerro Porteño, confundido por los cantos de sirena. Al ser menor de edad, no contaba con contrato profesional, aunque sí recibía remuneración, y cuando le plantearon firmar un compromiso de formación, éste se negó, decidiendo emigrar a Argentina. Allí le acogió Quilmes, equipo bonaerense de Primera división. Pero Iturbe nunca llegó a debutar con los cerveceros, debido a las amenazas de Cerro Porteño. El club de Asunción sostenía que el joven no podía fichar por otro club al ser menor de edad. Y en medio del conflicto, la Federación argentina le invitó a ingresar en la selección sub’20 que iba a actuar como sparring de la absoluta en el camino hacia el Mundial de Sudáfrica. De hecho, Iturbe viajó a Pretoria, como un componente más del seleccionado juvenil albiceleste, para oficiar las prácticas. Allí estuvo a las órdenes del actual seleccionador absoluto, Sergio Batista.
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- 3.333 / 3
Desde abajo las cosas no se ven tan mal. El norte siempre les relegó a un segundo plano, pero, lejos de los centros de poder, ellos viven a su aire, desenfadados, rodeados de colores claros, como el cielo despejado un día cualquiera a los pies del Vesubio.
Porque Nápoles disfruta esta campaña de un equipo puntero, como en los tiempos de Diego Armando Maradona, cuando fueron capaces de destronar a la nobleza del fútbol italiano. Tras años de gloria, algo impensable en su día, el conjunto partenopeo cayó en una fosa, sin aparentes posibilidades de resurrección. Fue dura la caída del Pelusa; pero, tan penoso como su declive, resultó la posterior trayectoria de la bandera balompédica del sur italiano. Hasta la desaparición.
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- 4.4 / 5
“Dalglish, Dalglish” gritaban los seguidores del Liverpool el pasado domingo en las gradas de Stamford Bridge. El conjunto de la ciudad portuaria le ganó al Chelsea en el estreno de Fernando Torres con la camiseta blue. 58 millones de euros tenían la culpa. Con ese dinero, los reds han comprado al delantero del Newcastle Andy Carroll, y al punta uruguayo del Ajax Luis Suárez. El Liverpool ganó contra pronóstico, por la mínima, gracias al gol del portugués Raúl Meireles. Muchos altibajos y demasiados cambios de humor en una temporada decepcionante. Roy Hodgson dejó el banquillo hace unas semanas, y el mito viviente de Anfield, Kenny Dalgish, tomó el relevo en plena tempestad. El Liverpool estaba roto.
Fernando Torreshabía perdido la fe de ganar títulos a orillas del Mersey. La marcha de Xabi Alonso y Javier Mascherano hizo mella en el delantero de Fuenlabrada. El tren del Chelsea pasaba por segunda vez por su casa, y pensó que seguramente no habría otra tercera. Se subió en marcha a la locomotora que gobierna Roman Abramovich y dirige Carlo Ancelotti. Pero viendo el partido ante el Liverpool, hay una constatación: mucho punta lustroso y poca imaginación. Nicolas Anelka terminó el partido intentando armar el juego del Chelsea. Algo inaudito.
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- 4.5 / 2
El fútbol nos sorprende cada día con episodios truculentos que exceden por mucho el sentido común. Gravita sobre el juego (por momenos reducido a mero episodio residual) un ruido ensordecedor que estremece el común de los sentidos.
Asistimos atónitos a ceremonias estridentes, palabras desafiantes, imágenes y gestos nada recomendables para la principal razón de ser de todo este berengenal: el juego.
Es recurrente jugar fuera de los límites del terreno de juego. En las ondas, en las páginas, en secuencias catódicas, buscando siempre sacar ventaja del momento. En las últimas horas la Real se ha visto inmersa en un episodio curioso, uno de tantos que acontecen desde hace tiempo en este mundo imposible de insonorizar. Uno de sus futbolistas, Diego Rivas, uno más de una extensa plantilla, con el vencimiento de su contrato a la vuelta de la esquina, anuncia “una oferta del Trabzonspor turco, que exige contestación inmediata”. Límite: “16.00 horas del miércoles 2 de febrero”. En una interpretación personal del futbolista, el mercado turco se cerraba en ese instante, y en sus palabras, tenía sobre la mesa una suculenta oferta del conjunto de Trebisonda… Quien más quien menos se soliviantó por la posible pérdida del medio-centro defensivo, cuya continuidad en la Real es tema de debate permanente, con disparidad de criterios en los diferentes medios de comunicación
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No hay nada que consuele a estas alturas a los seguidores de la Juventus de Turín, el equipo italiano con mayor número de incondicionales. Para hacernos una idea de este detalle: a mediados de los noventa, en una final de UEFA a doble partido ante el Parma, los turineses jugaron el partido de vuelta como locales… en Milán. En San Siro se juntaron los juventinos del país transalpino. Incluso, en las eliminatorias, llevaron algún partido de casa a Palermo. En cualquier otro lugar de Italia se juntaban más seguidores de la Vecchia Signora que en el desangelado Delle Alpi.
Lejos quedan los tiempos del Comunale, un estadio mítico, donde el conjunto bianconero alcanzó todo su esplendor hasta finales de los ochenta. Recuerdo el día en que se retiró Michel Platini, uno de los más grandes de la historia del club, si no el más grande. Fue un día triste, sin demasiado protagonismo para el inolvidable diez juventino. Una tarde gris de primavera en el Comunale, con la fiesta desplazada a Nápoles. Allí, el conjunto partenopéo conquistaba su primer scudetto en un San Paolo desatado. La delantera MaGiCa (Maradona, Giordano, Carnevale) ensombreció aún más el adiós de Platini.
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Fue un goleador entrañable. Emblemático. Jugó cuatro Mundiales: quedó segundo, tercero y cuarto. Dieciocho años en su equipo de toda la vida: Hamburger Sport-Veirin. Hablamos de Uwe Seeler, el simpático goleador alemán que durante buena parte de tres décadas (50, 60, 70), rompió redes en medio mundo. Carismático como pocos y fiel a su equipo de toda la vida. Más de 400 goles al servicio del Hamburgo. En 1972, año de su retirada, fue nombrado capitán honorífico de la selección alemana, distinción que comparte con futbolistas de la talla de Fritz Walter, Franz Beckenbauer y Löthar Matthaus. Es el goleador alemán por antonomasia, tras el indiscutible Gerd Müller.
Fue un goleador demoledor. Terrible. Ganó la Eurocopa de 1980 con Alemania (aquella que catapultó a un jovencísimo Bernd Schuster), marcando los dos tantos de la final ante Bélgica. Le recuerdo, un par de años después, desatado, dando saltos de alegría en el Sánchez Pizjuán, tras marcar el penalti definitivo ante Francia, en una semifinal inolvidable por su desarrollo y desenlace. Sí, aquel partido del Mundial’82, el de la brutal falta de Schumacher sobre Battiston; el de la exhibición de Francia y el coraje germano. Cuando Alemania forzó los penaltis (con un 3-1 desfavorable en la prórroga) los teutones consagraron su leyenda. Y no podía ser otro que el gigantón Horst Hrubesch quien rubricara el pase a la final, superando desde los once metros a Jean-Luc Ettori.
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Termina la primera vuelta con otra exhibición de forma y superioridad del FC Barcelona. Imagino a los chicos de Pep Guardiola anoche, durmiendo a pierna suelta, con el subconsciente dirigido a recuperar la pelota. Como no podía ser de otra manera, Barcelona y Real Madrid se retroalimentan en su eterna pelea por ganar y ser el mejor, pero el conjunto blaugrana añade un elemento más: juega como nunca. Arrollador en forma y números. Pulveriza todos los registros a base de goles, y convierte el fútbol en un ejercicio que trasciende los dígitos. Tiene a Messi con 18 tantos, pero sobre todo tiene en el argentino al pasador definitivo más prolífico del campeonato. Difícilmente se puede reunir tanto talento por metro cuadrado en una misma parcela. De lo poco copiable de este equipo es su talante competidor: el hambre de seguir creciendo. Eso, de forma organizada y con tanta precisión, no tiene precio. El actual Madrid es el mejor acicate para seguir agrandando su leyenda.




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Llovió oro. Cayó del cielo, sin darnos cuenta, en un rincón de Rosario (Argentina). Allí, al sur de la provincia de Santa Fé, conviven dos clásicos del fútbol argentino: Rosario Central y Newell’s Old Boys; allí, donde nació un grande de la escritura, Fontanarrosa, artista de la carcajada e incondicional de Central.
En el 87 Diego Armando Maradona llevó al éxtasis a la región italiana de la Campania. La ciudad de Nápoles le rinde eterno tributo por el primer Scudetto de su historia. Algo impensable. También llovió oro en el sur de Italia en honor a Maradona. Zurdo siempre fue sinónimo de talento: futbolista especial. El año que Maradona encarnó a San Gennaro, patrón de Nápoles, nacía en Rosario Lionel Messi, un ser diminuto bañado en oro.
La llevaba pegada al pie (más bien a la tibia, por lo menudo de su cuerpecillo), como Diego. Era tan pequeño que Argentina lo perdió de vista por una cuestión vital: necesitaba crecer. Y nada mejor que Barcelona, la Masía, para crecer y hacerse grande con la pelota pegada a su ingenio.
El fútbol, como la vida, tiene infinidad de vericuetos. Curiosamente, se hablaba de Víctor Vázquez como el mejor de su generación (la del 87). El mediocampista juega en el segundo equipo del Barça a las órdenes de Luis Enrique. Una gravísima lesión de rodilla ha condicionado su carrera; mientras, Cesc Fábregas, Gerard Piqué y Leo Messi, sus compañeros de camada, tocan el cielo.
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El Real Madrid anda con la mira puesta al norte de la tabla. Se ha desprovisto del retrovisor. Saben que es un duelo fratricida con el FC Barcelona. Cuestión de medios. Nadie puede competir con ellos en el mercado; pero el buen tino, con método y trabajo, termina dando sus frutos, aunque sea de otra manera.
Un gran equipo se puede armar de diferentes maneras. La historia y los recursos económicos marcan el nivel de exigencia externa. El tiempo es un valor incalculable. La tranquilidad no está reñida con la exigencia; y cuando se trabaja con paciencia y responsabilidad, cuando hay un método definido más allá de los resultados, si la materia prima es buena, los resultados llegan. El Madrid y su entorno sólo recelan del Barça; el resto no parece merecer su consideración. Pero un escalón más abajo, en el entresuelo, se ha desatado una especie de fiebre que amenaza con dejar pálido al conjunto blanco. El Barça salió indemne hace un par de meses; fue inmune gracias a las genialidades de Messi. El argentino ofició de antivirus.
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Estos días el fútbol de competición para en todas partes, excepto en Inglaterra. El famoso Boxing Day (día de las cajas, literalmente, que contienen regalos), jornada festiva que cada temporada se disputa el 26 de diciembre, es el punto de partida para el atracón futbolístico en las islas, aprovechando las vacaciones escolares.
Hay un equipo que viste como Santa Claus; un grupo simpático, risueño, insultantemente joven, dinámico y alabado desde muchos puntos de vista. Se podría decir que encarna el espíritu del Boxing Day.
Hasta hace quince años, cada vez que jugaba a domicilio, los hinchas rivales entonaban un estribillo en forma de látigo, cual chanza: “Boring, boring…” (aburrido), anteponían al nombre del equipo. Un club que siempre ha estado en Primera división; institución pionera en el desarrollo del profesionalismo, gracias al primer gran mánager de la historia del fútbol británico: Herbert Chapman. Londres, capital ingente en equipos de fútbol, cuenta con uno muy especial al norte de la ciudad. Allí lucen los cañones reales, en memoria de aquellos operarios que cuidaban la fábrica de armas. En sus ratos libres disparaban a puerta, con su emblema tatuado en el pecho.
Fueron ganando adeptos, rivalizaban con sus vecinos judíos de White Hart Lane, y en los años treinta ya gobernaban por su carácter pionero y pujanza en Inglaterra. De cuando en cuando caía algún título relevante, siempre en lucha abierta con el Liverpool, el rival a batir aquellos duros años de la dama de hierro. Sorprendente y emotivo fue el final de Liga de la campaña 1988/89, aquel que dio forma al célebre libro Fever Pitch. Se disputaban el título en la última jornada Liverpool y Arsenal en Anfield Road. Los reds se podían permitir “el lujo” de perder por un gol de diferencia para ser campeones. El partido iba 0-1, agonizaba, cuando en el último suspiro Michael Thomas enmudeció las gradas de Anfield. La leyenda This is Anfield cayó al suelo hecha añicos, y los londinenses alzaron la bandera de campeón: This is Arsenal, rezaba junto al sorprendente 0-2 final.
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El tren está a punto de parar el la siguiente estación: invierno. La competición continental aparca los sudores con la agenda preparada para el final de la estación. El sorteo de la Champions League llega con abrigo de plumón; porque el invierno envía una bolsa de aire gélido, y las orejas apenas se divisan en el enorme manto blanco que es Europa. Muchos quisieran ver ese color en primavera. Otros tantos ni en pintura.

El atractivo de esta competición, históricamente, reside en su carácter multicolor. El final del otoño nos presenta un gran pergamino inmaculado donde dieciseis aspirantes evocan sus ansias a ras de césped.
Pocos ven más allá de FC Barcelona y Real Madrid. El momento quizá sugiera eso, pero la historia lo desmiente. Hay un detalle muy importante: otoño no es invierno e invierno no es primavera. Las golondrinas a veces traen mensajes inesperados. La primavera queda lejos y los sentidos cambian en la dirección del viento. Hay que medir los momentos en el instante, y las circunstancias deciden el devenir de los acontecimientos. Pero puestos a calibrar posibilidades, por estructura y recursos…
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FC Barcelona y Real Madrid polarizan el medio balompédico. Algunos viven bajo la alargada sombra de los más grandes, y muchos más en la penumbra más absoluta.
Las variables de este deporte, su imprevisibilidad, hacen perder la perspectiva por mor de un puñado de gloria. Un negocio ruinoso para la mayoría, teniendo en cuenta la inercia de gastar mucho más de lo producido. La Primera división soporta el eterno desfase gracias a los derechos audiovisuales, sin prever una posible pérdida de categoría y todo lo que ello supone; debido a los grandes contratos de Primera y la duración de los mismos. Algunos están escaldados y aplican políticas de austeridad, para regenerase y desandar caminos que les llevaron al caos. Sporting de Gijón y Real Sociedad purgaron sus errores en la Ley Concursal; el Mallorca está inmerso en el Concurso de Acreedores. El Zaragoza es colista de Primera y no puede cometer la locura del pasado invierno cuando, presa de la angustia, cambió medio equipo a mitad de competición. Su deuda supera los cien millones de euros.
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Bela Guttman fue un entrenador húngaro que alcanzó la cúspide entre los años 50-60. Llegó a la cima en Portugal haciendo campeón de Europa al SL Benfica. Tras la marcha de Guttman, el conjunto encarnado no volvió a ganar el máximo cetro continental, ¡Y ha jugado varias finales desde entonces! El técnico magiar no se marchó de forma amistosa, más bien todo lo contrario, y lanzó una profecía que pasados los años se está cumpliendo: “El Benfica jamás volverá a ganar la Copa de Europa”.
Ayer escuché unas declaraciones de Bernd Schuster cuando era entrenador del Real Madrid, en las que se refería a la imposibilidad de ganar al FC Barcelona en el Camp Nou. Aquellas palabras fueron la espoleta definitiva para su despido del conjunto blanco. El tiempo parece haberle dado la razón, y sus palabras van adquiriendo trazo de profecía. Son historias curiosas de los grandes equipos que guarda con celo el gran libro del balompié.
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Esta matrícula es tan antigua como el propio fútbol. Pertenece al mundo del balompié. Llegó mucho antes que CR7 y las nuevas estrategias de mercadotecnia. Es una marca registrada en Alemania desde los albores del siglo XX. Reside en la cuenca del Rühr, la zona minera, tan prolífica en equipos de enjundia. El pasado mes de agosto todo el ruido se cernía sobre Gelsenkirchen. Allí habita el Schalke 04, club que persigue la ensaladera de la Bundesliga desde tiempos inmemoriales. Cuenta con una estructura importante, un estadio imponente -probablemente, el más moderno del mundo, con techo y césped retráctiles-, y poder económico. El fichaje de Raúl eclipsó el verano teutón. La bundesliga abría sus puertas al...
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Ahí va este vídeo de uno de los más grandes futbolistas que ha dado el "calcio"...
GIANFRANCO ZOLA, con mayúsculas.
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Íbamos caminando por el barrio Alto de Lisboa, cuando, de repente, el balón atrapó nuestra mirada. Los ojos se dirigieron hacia la vieja fachada, donde rezaba: A Bola; mítico diario deportivo portugués, testigo de mil y una hazañas desportivas del país luso, con sus hojas impregnadas de fado. Era verano de 2004. Un par de días después, el nuevo estadio del Sporting CP, José Alvalade, iba a acoger un partido decisivo para el futuro de Portugal y España en la Eurocopa. Ese era uno de los motivos de nuestra visita al prestigioso periódico. Buscábamos a su director, Joao Bonzinho, para hablar del partido; conversar sobre fútbol y de los distintos aspectos culturales que envolvían al choque ibérico.

Nos abrieron las puertas con suma amabilidad. En un momento de la entrevista le pregunté sobre la particularidad del carácter porteño, a la hora de resaltar las virtudes del Oporto y sus gentes, campeones de Europa ese mismo año. Era una excusa para hablar del entrenador que dio gloria a los Dragoes: José Mourinho. Se le iluminaron los ojos al periodista. “Es el melhor treinador del mundo. Sin ninguna dúvida”, decía con marcada pasión, en una mezcla inteligible de portugués y español. Hablaba de Mourinho con palabras de trazo grueso; con adjetivos rotundos y esculpidos a conciencia. Recuerdo muy bien aquella charla. “Capello, Lippi, Ferguson… puede haber grandes entrenadores por ahí. Pero como Mourinho, ninguno. Tiene una gran pasión por mejorar cada día, por ganar. Es insaciable”.
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Sábado por la noche. La Juventus se sacude el polvo en San Siro. En un año complicado, donde no se le espera en ningún lado, logra un triunfo de mucho prestigio. Consigue ganar al Milán por 0-2, con un gol legendario. El segundo es obra de Alessandro Del Piero, el mito bianconero. Su participación en el terreno de juego va menguando, obviamente; pero a punto de cumplir los 35, no es pieza de museo ni elemento decorativo. Con el balón en los pies continúa marcando la diferencia. Pinturicchio marcó su gol número 179 en la primera división italiana con la Juventus, superando al que fuera gran delantero juventino y antiguo presidente de la sociedad, Giampiero Boniperti.
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- 4.5 / 6
Dieciocho valientes arrancaron la Liga española de Primera división a finales de agosto. El mapa, a priori, presentaba tres líneas fronterizas que marcaban territorio. En el primero hay oro, y los dos inquilinos que se disputan el reino no están dispuestos a compartir absolutamente nada. En el segundo hay algo de plata y bronce; menos abundancia y más pretendientes: cerca de media docena, ni más ni menos. El resto, podríamos hablar de una docena, quisieran brindar en copas de plata; incluso se conformarían con un puñado de bronce, pero no quieren ver ni en pintura la hojalata. Tres de ellos se perderán en el camino y tendrán que cargar con toneladas de chapa y mucha resignación.
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Puntuación rectificada; por error, en champions league, habíamos sumado dos goles a Lisandro López, cuando en realidad ha anotado uno.
Zuzenketa puntuaketan; akats baten erruz, champions leaguen, Lisandro Lopezi bi gol gehituta genizkion eta bakarra darama.
Punctuation correction; by mistake Lisandro López had 2 goals in the Champions League goal-scorer classification when he has scored only one goal.
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La avería trasciende el hecho puntual. No se trata de algo coyuntural. El atasco es fruto del deterioro en el tiempo. El domingo 24/10/2010 pasará a la historia del fútbol por lo sucedido en un partido de la Eredivisie (Liga holandesa). PSV Eindhoven 10 – Feyenoord 0. Un resultado inusual en la élite; muy dañino para el agraviado. Y la víctima no es un equipo cualquiera. Por eso el resultado adquiere rango de legendario. El Feyenoord de Rotterdam, equipo de la clase popular holandesa, vive sus peores días por mor de los problemas económicos. Hace unas semanas, el verdadero clásico holandés, el de toda la vida, que enfrenta a Feyenoord y Ajax, dejaba entrever la enorme diferencia que existe entre el mítico equipo de la ciudad portuaria y la élite. De Kuip, el singular estadio del Feyenoord, asistía resignado a la manifiesta superioridad del conjunto ajacied, encarnizado rival de los portuarios. De Kuip significa bañera. Es lo que sugiere la vista aérea del estadio. Un recinto jalonado de episodios inolvidables.
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Ningún sitio como Inglaterra para calibrar el respeto por la memoria y los mitos: algunos en vida, otros en el recuerdo. Llevamos años identificando a los clubs más grandes con las leyendas que los hicieron inmortales. La imagen de Alfredo Di Stéfano en el Bernabéu nos conduce a la génesis del Madrid campeón; cuando vemos a Eusebio en las tribunas de medio mundo, recordamos las hazañas del Benfica; Ocurre lo mismo cuando Johan Cruyff hace acto de presencia en el palco del Camp Nou; la imagen de Franz Beckenbauer va ligada, irremisiblemente, a la del Bayern. Pero, por encima de todos ellos, a mí siempre me llamó la atención la figura de Bobby Charlton en el graderío de Old Trafford. Tan elegante y silencioso como en su gloriosa época de futbolista; educado, sigiloso, venerado. El estandarte de un club legendario.
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Milos Krasic es una centella de cabellera risueña, color oro, que comienza a hacer las delicias de los cariacontecidos hinchas de la Juventus. Se trata del jugador más rutilante de la deprimida cantera serbia. Sus brillantes actuaciones en la Liga italiana le convierten en un pequeño oasis dentro del caos. Futbolísticamente, Serbia quedó relegada a un tercer orden hace mucho tiempo. Viene de participar en la Copa del Mundo con un resultado desconcertante: capaz de ganar a Alemania y quedarse fuera en la primera fase. Curioso. El seleccionador, Radomir Antic, fue purgado por ello. Arranca la fase de clasificación para la Eurocopa 2012 y Serbia queda retratada con una llamativa derrota en casa ante Estonia (1-3).
El fútbol de los balcanes es un caleidoscopio de mil colores. Mientras Eslovenia, Croacia, Bosnia y Montenegro avanzan con más o menos sobresaltos, Serbia deambula sin remisión. Dentro y fuera del terreno de juego. El episodio de violencia protagonizado por buena parte de sus hinchas el pasado martes en Génova deja al entramado futbolístico plavi al pie de los caballos.
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Domingo. Llueve de forma pertinaz. Los ventanales desprenden nostalgia; con el fondo gris, como si quisiera difuminar el presente, para adentrarse en la melancolía. Llora la flor de Escocia, con la misma fe de sus grandes días, cuando batía líneas por clase y condición. Terror de ingleses con ansias de conquista; maestros de fútbol.
Los escoceses alardean con orgullo que ellos enseñaron a los ingleses a jugar al fútbol. Alguien les tuvo que agudizar el ingenio. Ahora, Escocia pena en el olvido. Oh, Flor de Escocia…
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Cuando uno tiene clase como para dejar prestada, es capaz de; primero pensar y después "ejecutar" una maniobra de este calibre. Jamás he visto un regate así, y además acaba en gol.
Dennis Bergkamp: sencillamente, SUBLIME.
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Aquí teneis un vídeo de uno de los más grandes talentos que jamás hayan pisado un cesped británico (y del resto del planeta). Un futbolista descomunal. Un tipo con aspecto de guardabosques, que dedico sus 16 años de carrera futbolística a un único club: el Southampton.
Señores, yo me pongo de pie. Con uds. el gran MATT LE TISSIER
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El fútbol siempre tiene guardado un guiño para los que nunca imaginaron lo imposible. Alguien escribió que “sin sueños las conquistas son imposibles”. Los sueños remueven cimientos.
Hoy viajamos a Alemania, al revitalizado fútbol teutón; el reflejo más fiel de la mundialización balompédica. La Nationalmannschaft supuso una bocanada de aire fresco en el pasado Mundial de Sudáfrica. No fue fruto del azar. La sociedad germana, mezcla de mil y una culturas, se ve reflejada en una selección multicolor. Ellos nacieron en Alemania, lejos de la tierra de sus padres, y la mayoría decidió enfundarse la elástica de las tres estrellas. La política impulsada por la DFB (Federación alemana de fútbol) hace varios años para reflotar el maltrecho fútbol germano recoge sus frutos en éstos días de gloria para los amantes de lo imposible. Alemania venía avisando en categorías inferiores; refrendó el trabajo de base con un papel estelar en la pasada Copa del Mundo, y ahora sorprende con la pujante Bundesliga.
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La primera noticia llegó desde las inmediaciones del bullicioso Karaiskakis, en el puerto del Pireo. “Han destituído a Lienen” se podía escuchar en los corrillos futbolísticos de Atenas.
Edwald Lienen es un entrenador alemán -fue ayudante de Juup Heynckes en el Tenerife-, y había llegado al Olympiakos el pasado mes de julio. Su misión era voltear el estado de las cosas, nada favorables para los intereses del conjunto del Pireo (Panathinaikos consiguió el doblete la pasada temporada). Por primera vez desde hace mucho tiempo Olympiakos no iba a participar en la Liga de Campeones. Sólo podía acceder a la Europa League, luego de superar dos eliminatorias previas. Pero se quedó en Israel. No pasó el corte. Y Edwald Lienen se tuvo que marchar a casa… ¡Antes de comenzar la Liga!
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· Se ha actualizado la clasificación. Hemos sumado un gol no contabilizado en la jornada 4 del calcio, al jugador del Lecce, Jedais Capucho Neves "JEDA".
· Sailkapena eguneratu dugu. Calcio ligaren 4 garren ihardunaldian, kontutan hartu ez genuen gol bat gehitu diogu Lecce taldeko, Jedais Capucho Neves "JEDA", jokalariari.
· The classification has been updated. Jedais Capucho Neves "JEDA", Lecce's scorer, has been awarded with a goal scored in Calcio's fourth round
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El pasto languidece. Hay mucho ruido, demasiado, alrededor de la pelota. Incluso las vacas, cuando marchan a pastar, pisan terreno más firme, verde, generosamente verde. Resulta que Mourinho, Khedira y cía se quejan del estado del césped. Un equipo que factura más de 400 millones de euros, tiene el terreno de juego –herramienta indispensable de éste negocio, junto al balón-, en estado de inanición. Pero no es sólo problema del Madrid. En Segunda, donde gran parte del pelotón se encuentra inmerso en la dichosa Ley Concursal, están en una tesitura igual o peor. ¡Fútbol profesional!
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